Redacción
La ilusión está más viva que nunca. La Selección Mexicana hizo estallar de alegría a miles de aficionados al derrotar 2-0 a Ecuador y sellar su clasificación a los octavos de final de la Copa del Mundo 2026, en una noche que quedará marcada por el carácter, la contundencia y el buen futbol del equipo dirigido por Javier Aguirre.
Desde el silbatazo inicial, el Tricolor dejó claro que no estaba dispuesto a desaprovechar la oportunidad de seguir haciendo historia. Con intensidad en la recuperación del balón, velocidad por las bandas y una defensa prácticamente infranqueable, México fue superior durante gran parte del encuentro.
La recompensa llegó al minuto 22, cuando Julián Quiñones culminó una gran jugada colectiva para abrir el marcador y encender las tribunas. Apenas trece minutos después, Raúl Jiménez amplió la ventaja con una definición precisa que terminó por inclinar el partido a favor del conjunto nacional.
En la segunda mitad, Ecuador intentó reaccionar, pero se encontró con un equipo mexicano ordenado, disciplinado y seguro en todas sus líneas. La zaga volvió a responder con autoridad, mientras el mediocampo controló el ritmo del encuentro para evitar cualquier sobresalto.
Más allá del resultado, la victoria representa un golpe de confianza para una selección que ha mostrado crecimiento conforme avanza el torneo y que vuelve a despertar la esperanza de una afición ansiosa por ver a México competir entre las mejores selecciones del planeta.
Con el boleto a los octavos asegurado, el siguiente desafío será enfrentar al ganador del duelo entre Inglaterra y la República Democrática del Congo. El camino se vuelve cada vez más exigente, pero el Tricolor ha demostrado que tiene argumentos para soñar. En un Mundial disputado en casa, la ilusión sigue intacta y México mantiene vivo el anhelo de protagonizar una actuación histórica.







































