** El hallazgo de la Tumba 10 en San Pablo Huitzo, con más de 1,600 años de antigüedad, refuerza la importancia de Oaxaca como cuna de la civilización zapoteca, y estará sujeto a trabajos de conservación y apertura controlada al público
Carolina Espina
El reciente descubrimiento de la Tumba 10 en San Pablo Huitzo, comunidad ubicada en los Valles Centrales de Oaxaca, ha sido catalogado como uno de los hallazgos arqueológicos más importantes de la cultura zapoteca en las últimas décadas, y confirma que el estado es cuna de una de las civilizaciones fundamentales de Mesoamérica.

El sepulcro, localizado en la cima del Cerro de la Cantera, data del periodo Clásico Tardío (600–900 d.C.), tiene más de mil 600 años de antigüedad y presenta un notable estado de conservación, tanto en su arquitectura como en su decoración pictórica, lo que permitirá ampliar el conocimiento sobre la cosmogonía, la escritura y las dinastías zapotecas.
Desde el año pasado, especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) Oaxaca realizan trabajos de investigación en el sitio. Los arqueólogos Jorge Bautista Hernández y Gabriela Galicia Moreno, localizaron un pozo que conduce a una cripta de bóveda escalonada, construida con losas de caliza y cantera gris, recubiertas de estuco. La tumba mide 5.55 metros de longitud, entre 1.66 y 2.79 metros de ancho, y presenta una altura variable de 1.68 a 2.60 metros.
El interior del sepulcro conserva elementos iconográficos de gran relevancia: en la entrada se aprecia la figura de un búho, símbolo asociado a la noche, el poder y la muerte; debajo de este, la representación de un hombre zapoteco, posiblemente el personaje al que fue dedicada la tumba. El recinto está rodeado por un friso, lápidas con nombres calendáricos, figuras labradas de un hombre y una mujer que podrían fungir como guardianes del espacio funerario, así como un mural que representa una procesión ceremonial zapoteca.

Las restauradoras Fanny Magaña Nieto y Cristian Hernández Ortega, están a cargo de la estabilización de la pintura mural, la cual presenta un estado de conservación delicado. De forma paralela, se desarrollan análisis cerámicos de las vasijas halladas fuera de la cámara, estudios iconográficos y epigráficos para descifrar los significados del mascarón, frisos, jambas y murales, así como investigaciones de antropología física en los escasos fragmentos óseos recuperados.
Durante una visita oficial al sitio, la secretaria de Cultura del Gobierno de México, Claudia Curiel de Icaza, acompañada por el gobernador de Oaxaca, Salomón Jara Cruz y la presidenta municipal de San Pablo Huitzo, Verónica Reyes López, refrendó el compromiso de los tres órdenes de gobierno para la conservación, protección y difusión del patrimonio cultural, y anunció que actualmente se realizan trabajos de estabilización con el objetivo de abrir la Tumba 10 al público a finales de este año, bajo esquemas de visitas controladas.
Curiel de Icaza subrayó que se trata de “uno de los hallazgos más importantes de la cultura zapoteca, pilar del desarrollo cultural y civilizatorio de nuestro país”, y destacó que el estado de conservación del sitio permitirá obtener información invaluable sobre una de las culturas originarias más sofisticadas de Mesoamérica. Asimismo, puntualizó que México es una de las naciones con mayor patrimonio cultural en el mundo y que estos hallazgos “no son solo objetos, sino contextos, archivos y documentos completos que nos hablan de nuestra identidad”.
De acuerdo con el INAH, la cercanía entre la Tumba 10 y la Tumba 5, descubierta en 1985, sugiere que el área funcionó como una acrópolis contemporánea a Monte Albán, la gran capital zapoteca de su época. Por sus características, la Tumba 10 es comparable con la Tumba 5 del Cerro de la Campana o Huijazoo, en el vecino municipio de Santiago Suchilquitongo.
En este último sitio, la comitiva también supervisó los avances en la construcción de la unidad de servicios de la zona arqueológica, donde especialistas explicaron que Huijazoo fue durante siglos un centro cívico-administrativo que concentró el poder y articuló a los pueblos zapotecos del norte del Valle de Etla.

La Tumba 5, descubierta hace cuatro décadas, conserva pinturas murales con cerca de 60 personajes, mascarones de linaje de jaguares, jambas con figuras ataviadas con yelmos, glifos toponímicos, calendáricos y representaciones de búhos, murciélagos y jaguares. Las cerámicas asociadas a ese enterramiento se fechan alrededor del año 550 d.C., durante la época III de Monte Albán.
En este contexto, el gobernador Salomón Jara Cruz recordó que fue la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, quien anunció al mundo el descubrimiento de la Tumba 10, y afirmó que el hallazgo demuestra que Oaxaca es cuna de una de las civilizaciones fundamentales de Mesoamérica. “Encontrar vestigios tan hermosos, de más de mil 600 años, es algo único”, expresó.
En conferencia de prensa, el mandatario destacó que su administración trabaja para enaltecer las culturas originarias, dejando atrás los tiempos en que eran vistas únicamente como piezas de exhibición. “Hoy nos dan vida y sentido de pertenencia. Atrás quedaron los tiempos en que el racismo estructural nos hizo creer que nuestras raíces eran motivo de vergüenza; hoy se reconocen, se celebran y se reivindican”, sostuvo.
Por su parte, el director general del INAH, Joel Omar Vázquez, resaltó la relevancia arquitectónica, simbólica y epigráfica del recinto, al señalar que los estudios en curso permiten identificar a un pueblo con escritura, cosmovisión y entendimiento del mundo, lo que desmitifica la idea de que la civilización llegó con la conquista.
Finalmente, informó que actualmente el sitio se encuentra en una fase de estabilización y conservación, etapa fundamental que permitirá su apertura al público en octubre, mediante un esquema de visitas controladas que garantice la preservación del monumento y su valor histórico para las futuras generaciones.








































