En la costa de Oaxaca, una comunidad que durante décadas aprovechó la carne y la piel de animales silvestres logró transformar su relación con la naturaleza. La Ventanilla, perteneciente al municipio de Santa María Tonameca, Oaxaca, pasó de la extracción de recursos a resguardar más de 300 cocodrilos de río y convertir la conservación en una fuente de empleo.