** Con trayectoria internacional que incluye Latin Grammy y presentaciones en el Lunario, el dúo acusa al secretario Flavio Sosa de incumplir acuerdos, cancelar reuniones y cerrar el paso a un proyecto cultural con impacto local.
“Hechos son amores, y no bellas palabras”. Con esta sentencia, el maestro Raúl Martell, director del dúo Hermanos Martell, rompió el silencio para denunciar lo que califica como un acto de “indiferencia y desprecio” por parte de la Secretaría de las Culturas y las Artes de Oaxaca (Seculta).
La acusación no proviene de artistas emergentes ni de proyectos sin trayectoria. Se trata de los herederos del reconocido compositor Héctor Martell, autor del clásico internacional “Amor añejo”, una pieza que ha trascendido generaciones y fronteras.
Los Hermanos Martell son una figura consolidada en la música mexicana: han participado en dos ediciones de los Latin Grammy, han grabado cinco discos y se han presentado en escenarios de alto nivel como el Lunario del Auditorio Nacional. Su trayectoria incluye colaboraciones y vínculos artísticos con figuras como Armando Manzanero, Martín Urieta, Carlos Cuevas, Susana Harp y Lila Downs.
Sin embargo, ese respaldo artístico no habría sido suficiente para evitar, según denuncian, el trato desde la burocracia cultural oaxaqueña.
El conflicto se origina tras una reunión previa con el secretario de las Culturas y Artes de Oaxaca, Flavio Sosa Villavicencio, en la que se trazaron posibles proyectos para 2025. De acuerdo con los artistas, las expectativas fueron alentadas directamente por el funcionario, quien llegó a afirmar que estarían “a un lado de Rubén Blades”.
El proyecto presentado lleva por nombre “Te traigo en Salsa”, una producción grabada en Colombia bajo la dirección del maestro Jorge Sanz.
La propuesta no se limita a un espectáculo musical: plantea un esquema de impacto económico local, al buscar que el director colombiano forme una orquesta integrada exclusivamente por músicos oaxaqueños, evitando la contratación de agrupaciones externas y generando una derrama económica directa para la comunidad artística del estado.
De acuerdo con los Hermanos Martell, el proyecto fue recibido con entusiasmo por el titular de la Seculta, quien lo calificó como “maravilloso”.
No obstante, sostienen, el respaldo verbal no se tradujo en acciones concretas.
La relación institucional comenzó a fracturarse en mayo, cuando Raúl Martell solicitó una cita para concretar el acuerdo. El secretario accedió a reunirse con él la semana siguiente.
El artista viajó desde la Ciudad de México, compró su boleto de avión y llegó puntualmente a las oficinas de la dependencia. Sin embargo, al arribar, el secretario no se encontraba presente.
Tras intentos de comunicación, Martell recibió respuesta vía WhatsApp: se le indicó que sería atendido “más tarde”, pero la reunión nunca ocurrió. Posteriormente, la justificación fue una reunión por Zoom, planteamiento que el artista consideró contradictorio e irrespetuoso, al haber viajado expresamente para un encuentro presencial.
La situación, señalan, se repitió de manera aún más grave.
Tras el primer incumplimiento, el secretario volvió a comprometerse a recibirlo, fijando una nueva cita para el día siguiente a las 14:30 horas.
El maestro Martell acudió nuevamente y esperó dos horas. Sin embargo, la reunión tampoco se concretó.
Con un vuelo de regreso programado para las 18:00 horas, el artista informó que debía retirarse e intentó, como última alternativa, concretar la llamada virtual previamente ofrecida. Aunque el secretario prometió buscarlo, dicha comunicación nunca se realizó.
Raúl Martell no es únicamente un intérprete con trayectoria internacional. Es también un artista identificado con causas sociales y de protesta, reconocido incluso por el presidente Andrés Manuel López Obrador.
Con más de tres décadas de carrera, su obra ha abordado temas de desigualdad, discriminación y crítica social. En 2023 fue incluido por la Lotería Nacional en el billete conmemorativo de la colección “Cantautores mexicanos”, junto a figuras como Lila Downs, Óscar Chávez y Eugenia León.
Autor del tema “¿Qué le han hecho a mi país?”, Martell sostiene que su reclamo no se basa en privilegios, sino en el cumplimiento de la palabra empeñada.
Desde su perspectiva, el problema trasciende un malentendido logístico o una agenda saturada.
“Ningún artista merece un trato tan indiferente que en el fondo encierra desprecio”, afirmó el maestro.
Martell subraya que la Secretaría de Cultura debería ser un espacio donde el respeto a los creadores se exprese en hechos, particularmente en el cumplimiento de acuerdos previamente establecidos.
“Considero que la Secretaría de Cultura es un espacio donde el respeto a los artistas se debe manifestar en el cumplimiento de los acuerdos pactados”, reiteró.
Sin postura oficial
Hasta el cierre de esta edición, la Secretaría de las Culturas y Artes de Oaxaca no ha emitido una postura pública respecto a los señalamientos.
Mientras tanto, los Hermanos Martell insisten en que su demanda no es un favor, sino una exigencia básica: respeto a su trayectoria, a su legado y a su aportación a la cultura mexicana, así como al compromiso adquirido por la propia institución.









































