Mientras Europa los aplaude, Oaxaca les da la espalda: Hermanos Martell brillan en España

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Fabián Hernández

Hay historias que reflejan una paradoja difícil de explicar. La de los Hermanos Martell es una de ellas, ya que mientras su música cruza fronteras y es reconocida en escenarios internacionales, en su propio estado continúan señalando la falta de respaldo de las instituciones encargadas de promover la cultura.

El dúo oaxaqueño fue distinguido con dos galardones en los Premios Latino 2026, cuya premiación se celebrarán el próximo 5 de octubre en el Teatro Alcalá de Madrid, España, consolidando una trayectoria construida durante décadas con disciplina, talento y una profunda conexión con el público.

Su tema “La Gordita” obtuvo el reconocimiento como Mejor Canción de Cumbia, mientras que el maestro Raúl Martell fue premiado en la categoría Mejor Canción Regional por “Cuando venga Silvio”, una composición en cuya grabación participó el reconocido guitarrista de Silvio Rodríguez, Rachid López.

Estos reconocimientos llegan a una carrera que ha sabido mantenerse vigente a través del bolero, la balada, la salsa y la cumbia, géneros con los que los Hermanos Martell han llevado el nombre de Oaxaca a escenarios nacionales e internacionales. Su trabajo también ha sido reconocido anteriormente en importantes certámenes de la música latina y recientemente fueron parte del entorno del Grammy Latino, fortaleciendo una trayectoria que supera varias décadas de actividad artística.

Sin embargo, el momento de celebración contrasta con la inconformidad que los músicos hicieron pública hace apenas unas semanas. Los artistas denunciaron sentirse ignorados por la Secretaría de las Culturas y Artes de Oaxaca (Seculta), encabezada por Flavio Sosa Villavicencio, al acusar una actitud de indiferencia y desdén hacia su labor, pese a representar una de las propuestas musicales más constantes y reconocidas del estado.

La denuncia abrió nuevamente el debate sobre el papel que deben desempeñar las instituciones culturales: respaldar a quienes apenas comienzan, pero también reconocer a quienes, con años de trabajo, se han convertido en embajadores de la identidad oaxaqueña fuera del país.

Resulta inevitable preguntarse por qué el reconocimiento suele llegar primero desde el extranjero. Mientras Europa premia el talento de los Hermanos Martell y valora su aporte a la música latina, en Oaxaca los artistas aseguran seguir esperando el respaldo que, consideran, debería nacer desde su propia tierra.

Porque el éxito de un creador no debería ser motivo de orgullo únicamente cuando es validado fuera de México. La cultura también se fortalece cuando sus instituciones saben reconocer, acompañar y dignificar a quienes, durante años, han dedicado su vida a llevar el nombre de Oaxaca a otros escenarios.

Hoy los aplausos llegan desde Madrid. El reto pendiente sigue estando en casa.