Caso de saxofonista empantanado; a través de la violencia, víctima busca intimidar a Juez, señalan

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Redacción

El desgastado caso de la saxofonista María Elena Ríos Ortiz, está empantanado ante la serie de circunstancias que constantemente se dan a conocer y que le han dado un giro completo a su situación de víctima. Actualmente es señalada por buscar constantemente los reflectores, para poder incidir en la decisión de las autoridades, no solo exigiendo justicia para la agresión sufrida, sino también por la jugosa cantidad de dinero que sus abogados han solicitado como reparación del daño.

Hace algunos días, las redes sociales dieron cuenta de un video, en el que se muestra la soberbia y prepotencia con la que Ríos Ortiz se maneja durante las audiencias que llevan su caso, callando al Juez y denostando su persona y el cargo que desempeña, situación que legalmente implica violencia contra la autoridad y que la deja muy lejos del papel de afectada.

Asimismo, Ríos Ortiz había afirmado que el juez que llevaba su causa, Teódulo Pacheco Pacheco, había sido removido del caso, ante su petición, por corrupción y porque ejercía violencia de género, sin embargo, esta fue otra de sus mentiras, ya que fue el mismo funcionario quien solicitó ya no llevar el caso, ante las constantes injurias que recibía de la víctima, buscando incidir con eso, en las determinaciones finales.

De acuerdo a documentos que guardan el proceso, mientras el Juez resolvía las incidencias planteadas, debido a la cantidad de datos de prueba que la defensa incorporó en audiencia, en todo momento se le brindó atención a la víctima directa, a la asesora jurídica y a la Agente del Ministerio Público, ante los tiempos prolongados en audiencia.

“Más aún, tras la intervención del psicólogo que manifestó que la víctima directa presentaba cansancio emocional, ahí el Juez decidió a partir de esa audiencia, programar su desahogo en un horario más adecuado con recesos de dos horas para ingerir alimentos y reanudar, aclarando que podían tomarse los espacios necesarios para realizar necesidades fisiológicas, esto garantizando el derecho a la salud que tienen las partes intervinientes.

“Así que en ningún momento se advierte que haya existido tortura psicológica, tratos inhumanos o crueles en contra de la víctima directa María Elena Ríos, por parte del Juez de Control, Teódulo Pacheco Pacheco”, establece el escrito donde queda asentada la audiencia en cuestión y que ella trató de utilizar para señalar la destitución del Juez.

Y es que de acuerdo también al documento, se establece que, si bien la víctima directa tiene derecho a ser escuchada en audiencia y a tener un proceso imparcial como consagra el Artículo 17 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, este propio artículo establece en su primer párrafo, que ninguna persona podrá hacerse justicia por sí misma, ni ejercer violencia para reclamar su derecho.

“Lo que la víctima directa evidentemente no cumplió, pues en reiteradas ocasiones interrumpía tanto a la defensa como al Juez de Control, ya que no les permitía hablar y realizó además de insultos, acusaciones en contra del órgano jurisdiccional sin prueba objetiva que las sustentaran”.