Con la promesa de que tendrá el apoyo del gobierno de Tamaulipas frente autoridades estadunidenses que revocaron su visa el 27 septiembre del 2027, el diputado del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), Mario Alberto López dio su voto a favor del dictamen de la reforma electoral.
Ese día, el diputado López fue retenido unas 14 horas en el cruce fronterizo Matamoros–Brownsville, por agentes de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza.
Al igual que el pevemista López, otros dos diputados de su grupo parlamentario originarios de esa entidad también sufragaron a favor; en total fueron 12 diputados del PVEM que se sumaron a Morena, por presiones u ofrecimientos de gobernadores como Américo Villarreal y de Veracruz, Rocío Nahle.
Diputados consultados por Latinus confiaron que Nahle habló de manera directa con morenistas y pevemistas, aunque también se apoyó en el coordinador de los diputados de esa entidad, Zenyazen Escobar, para el cabildeo a favor de la iniciativa presidencial.
Con el resultado en contra, el coordinador de Morena, Ricardo Monreal acordó con el resto de los grupos parlamentarios acabar lo más rápido posible la agonía de la reforma electoral, por lo que se canceló el debate a favor y en contra.
También se borró de la orden del día, la fundamentación que harían los morenistas Leonel Godoy y Víctor Hugo Lobo, presidentes de las comisiones unidas de puntos constitucionales y Reforma Política Electoral, respectivamente. Solamente hablaron los seis coordinadores parlamentarios sin límite de tiempo para expresar el sentir de sus bancadas.
Al final de la votación, Morena y los diputados conversos del PVEM registraron en el tablero 259 votos a favor, frente a 234 en contra de la oposición junto con la mayoría de petistas y pevemistas a pesar del cabildeo de personeros de gobiernos estatales y del federal.
En tribuna, el coordinador del PVEM, Carlos Puente se quitó el traje de aliado de la 4T para ponerse uno verde y afirmó que “las reformas electorales son cambios a las reglas del juego que permite el acceso de las diversas fuerzas políticas al poder público”.
“Es por ello que éstas deben hacerse por consenso, para que todos los actores que participen estén de acuerdo y que los resultados no carezcan de legitimidad”, subrayó antes de emitir su voto en contra junto con otros 48 diputados de su bancada.
En la votación solamente el vicepresidente de la Cámara de Diputados, diputado del PVEM, Raúl Bolaños lo hizo en abstención.
En su turno, el coordinador de los diputados del Partido del Trabajo, Reginaldo Sandoval explicó que “estaríamos de acuerdo en ir a la reducción siempre y cuando cambie la fórmula de distribución”.
“Nosotros no queremos solo 25%: queremos 50, pero que el otro 50 se distribuya… el 50 % en partes iguales y el otro 50 proporcionalmente. Porque, de lo contrario, seguiríamos teniendo total inequidad y eso nos parece que no es justo ni es correcto ni es avance democrático”, aclaró.
El petista Sandoval aseguró dijo con “toda claridad, no acompañar esta, para nosotros es un suceso, no es el proceso y esperemos que se entienda perfectamente así”.
“No nos asusta absolutamente nada, porque nosotros estamos libres de conciencia y convencidos que estamos a favor de la gente”, garantizó.
La bancada del Partido del Trabajo emitió 47 votos en contra del dictamen, se ausentó José Alejandro Aguilar, en tanto que Jesús Roberto Corral, de Chihuahua sufragó a favor, siendo el único del PT.
La coordinadora de Movimiento Ciudadano, una de las dos bancadas que votó en bloque consideró que la reforma presidencial, “busca capturar al Senado de la República”.
“Busca que haya incertidumbre en la asignación de curules en la Cámara de Diputados, lo que irónicamente generará más litigios y más costo financiero para la democracia e imponer el método de los acordeones en la elección de la Cámara de Diputados, utilizando el clientelismo”, aseguró.
Ortega resaltó que “en la integración del Congreso Morena busca tirar la escalera con la que llegó al poder, acotando a las minorías parlamentarias y reduciendo la representación proporcional de las fuerzas políticas en el Congreso, mediante varias trampas contenidas en la reforma”.
En su intervención, José Elías Lixa, coordinador de los diputados del Partido Acción Nacional (PAN) adelantó lo que todos sabían: Hoy no habrá reforma electoral constitucional porque el dictamen falsea la historia con absoluto fanatismo.
“La Constitución no les pertenece. La Constitución no es un cuadernillo para escribir sus frustraciones personales”, enfatizó.
Lixa exigió desde la tribuna a la presidenta Claudia Sheinbaum que #dialogue, porque si no, sus asesores están a punto de llevarla al mismo error. Sabían, sabían que sí podían construir una reforma, pero prefirieron romper su iniciativa que romper su pacto”.
“Presidenta, rompa el pacto de (Andrés Manuel) López Obrador, rompa el pacto del huachicol fiscal, rompa el pacto de Tabasco, rompa el pacto de Baja California, rompa el pacto de Michoacán, rompa el pacto de Tamaulipas, rompa el pacto de Sinaloa”, indicó el panista cuya bancada voto en contra con sus 70 diputados.
Lixa sentenció: Presidenta, rompa el pacto de la narcopolítica, rompa el narcopacto porque, si no lo hace, ese narcopacto terminará por romper a México. Rompa el pacto. Veámonos en las urnas libres y que el pueblo decida, sin el peso ni el condicionamiento del crimen. Rompa el pacto y gobierne.
El discurso del coordinador del PAN irritó al coordinador de Morena, Ricardo Monreal, quien acabó de archivar el debate pactado para responder que “expreso y les informo que el pacto de la narcopolítica se sepultó con García Luna, que sigue padeciendo una condena”.
“Es el símbolo más putrefacto de la decadencia política que por fortuna ya superamos, vivimos otro momento político”, inició.
Monreal se siguió: Falsear la historia no los exime. Alterar mañosamente los hechos los condenan inexorablemente y eso no lo podrán borrar de los libros de historia.
“En efecto, Morena no será ni ha sido cómplice de los fraudes que los que aquí están avalaron, fraudes electorales que dieron paso a gobiernos no legítimos. Por eso, que viva López Obrador”, grito que convirtió su intervención en un mitin proselitista.
Resignado, el líder de los morenistas mencionó que “sabemos el destino que esta reforma puede tener, pero les anunciamos una vez que se vote y una vez que se rechace comenzaremos a construir el plan B de la reforma electoral”.
“No desmayemos, no vamos a rendirnos, no vamos a claudicar. Qué viva México. Viva México. Viva la presidenta Claudia Sheinbaum”, gritó nuevamente rodeado de diputados de Morena, esa bancada de mayoría insuficiente para aprobar la reforma electoral”.
Las arengas de Morena de “¡No estás sola! ¡No estás sola! Contrastaron con los tres votos en contra de los diputados de esa bancada, Giselle Arellano, Alejandra Chedraui y Santy Montemayor además de cuatro ausencias, siendo Olga Sánchez Cordero, una de éstas.
Antes, el coordinador del PRI, Rubén Moreira adelantó su voto en contra “porque se propone un Estado sin división de poderes, con leyes hechas para proteger a un partido de Estado, sin federalismo ni municipio libre, sin voz ni voto para quienes discrepan o somos opositores”.
“Un Estado autoritario, un Estado de un partido único”, remarcó el coordinador del PRI, cuya bancada registró 36 votos en contra y la ausencia de la diputada, Marcela Guerra.
Tras concluir la sesión, un festivo Moreira escribió en sus redes sociales: “¡¡No pasó!! La democracia aún respira. El monstruo se llevó un revés”.






































