¡URGEN ACCIONES!

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Las recientes lluvias torrenciales que han azotado el estado de Oaxaca han puesto de manifiesto, una vez más, la vulnerabilidad de nuestra región ante los fenómenos meteorológicos extremos. Como oaxaqueños, hemos sido testigos de cómo la furia de la naturaleza puede transformar nuestras calles en ríos y nuestros hogares en islas. Y es justo  en estos momentos  cuando debemos reflexionar sobre la respuesta del gobierno estatal y lo que aún queda por hacer para proteger a nuestra comunidad.

En primer lugar, hay que reconocer los esfuerzos realizados hasta ahora por la Coordinación Estatal de Protección Civil y Gestión de Riesgos (CEPCyGR) que ha emitido oportunamente alertas y recomendaciones ante las lluvias intensas, además, el Gobierno Estatal ha participado en reuniones de coordinación a nivel nacional para prepararse ante la temporada de lluvias y ciclones tropicales, dijo recientemente el Secretario General de Gobierno Jesús Romero. Estos son pasos en la dirección correcta, pero la magnitud de los desafíos que enfrentamos exige medidas aún más contundentes y proactivas.

El reciente incidente en el Hospital de la Niñez Oaxaqueña, donde se tuvo que evacuar a niños de terapia intensiva debido a las inundaciones, es un claro ejemplo de cómo la falta de infraestructura adecuada puede poner en peligro vidas. Este suceso debe ser un llamado de atención para el gobierno estatal: es urgente invertir en la modernización y adaptación de nuestras instalaciones críticas para resistir eventos climáticos extremos.

Es por ello que el gobierno de Oaxaca debe liderar un esfuerzo integral que vaya más allá de las medidas reactivas. Es necesario implementar un plan de acción que incluya Inversión en sistemas de drenaje eficientes, reforzar puentes y carreteras, y asegurar que los edificios públicos, especialmente hospitales y escuelas, estén preparados para resistir inundaciones.

También se tiene que realizar una revisión exhaustiva y actualización del Atlas de Riesgo estatal, identificando con precisión las zonas más vulnerables a inundaciones y deslaves. La información oportuna salva vidas, y cada ciudadano debe saber cómo protegerse y proteger a su familia.

Para implementar todo lo anterior se requiere voluntad política, asignación de recursos adecuados y un compromiso a largo plazo. El cambio climático está intensificando los fenómenos meteorológicos, y lo que hoy consideramos “lluvias intensas” podría ser la norma en el futuro cercano. Además, es fundamental que el Gobierno Estatal trabaje de la mano con las comunidades locales. Los Oaxaqueños tenemos un profundo conocimiento de nuestro territorio y una larga historia de resiliencia ante la adversidad. Incorporar el conocimiento tradicional en las estrategias de prevención y respuesta puede marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso de estas iniciativas.